Se puede estar sola.
Y se puede estar sola con alguien al lado.
Cupo real. Es en vivo, no es un video grabado.
Una es la evidente: la casa en silencio, la cama de un lado solo, los domingos largos. Esa soledad al menos es honesta. Se llama como lo que es y todo el mundo entiende de qué se trata.
La otra no la ve nadie. Es la de la mujer que duerme cada noche al lado de alguien y hace años que no la mira nadie. La que organiza la Navidad de una familia entera y no tiene con quién hablar de lo que le está pasando. La que tiene pareja en el papel y en las fotos, y adentro de la casa está administrando una convivencia. Esa soledad es más difícil, porque no tiene permiso: no podés extrañar a alguien que está sentado a dos metros tuyo.
Las dos duelen. Pero la trampa es distinta. La primera te empuja a buscar. La segunda te convence de que ya buscaste, y de que esto es lo que hay.
Ahora bien, si mirás el origen en lugar del síntoma, las dos empiezan en el mismo lugar. Pensá en cómo empezó tu última relación. Casi seguro no fue una decisión. Fue una atracción, un momento, una necesidad tuya de ese momento que esa persona vino a cubrir. Antoni Bolinches, que lleva cuarenta años trabajando con parejas, lo dice sin adornos: los comienzos de la mayoría de las relaciones no se basan en una elección real. Sentimos que elegimos porque dijimos que sí. Pero elegir es otra cosa.
Elegir bien es seleccionar, entre las personas que nos gustan, a aquellas que también nos convienen.
Antoni Bolinches
Por eso la mujer que está sola después de una separación y la que está adentro de una pareja donde hace años que no la ven tienen más en común de lo que parece. Las dos operan con un criterio que nunca revisaron. Una lo va a usar para elegir a la próxima persona. La otra ya lo usó y está viviendo el resultado.
En esta clase vas a ver cuál es tu criterio real, en qué escena de tu historia se instaló, y qué hace falta para que la próxima vez no sea él el que decida por vos.
Podés estar sola después de una separación que te dejó exhausta, o adentro de una pareja donde hace años que hacés de gerenta de un adulto. Parecen dos problemas distintos. Es el mismo mecanismo funcionando en dos escenarios.
Tu inconsciente no busca un igual. Busca a alguien para sostener, para rescatar, para completar. Repite la función que aprendiste en tu familia de origen: hacerte indispensable para ser querida. Mientras esa función siga intacta, la próxima relación va a tener otra cara y el mismo final.
El criterio real con el que tu inconsciente selecciona pareja, que no tiene nada que ver con el que decís en voz alta. Vas a poder rastrearlo hasta la escena donde se instaló.
De cada cinco mujeres que sostienen todo, cuatro no van a encontrar a alguien a la altura de lo que sostienen. No porque no existan hombres valiosos. Vamos a ver de dónde salió ese entrenamiento y qué precio te está cobrando en el cuerpo, en el deseo y en la cuenta bancaria.
Si ya hiciste terapia, leíste, procesaste y podés explicar tu patrón con precisión quirúrgica mientras lo seguís repitiendo, este bloque es para vos. La comprensión, cuando se vuelve el único movimiento, es la forma más sofisticada de quedarse quieta.
La primera vez que no llamás vos, que no resolvés el problema que no era tuyo, que decís que no y te quedás quieta, lo que aparece no es alivio: es culpa, y una incomodidad física bastante concreta. Aparece siempre. Y ese es el momento exacto en que la mayoría vuelve atrás y concluye que "no funciona". Vamos a ver qué hacer con eso, porque ahí se define si cambiaste algo o solo lo entendiste.
Si algo de esa segunda lista te tocó, probablemente sea tuyo. Si te generó rechazo, también.
Terapeuta integrativa especializada en BioNeuroEmoción®. Más de doce años trabajando con este marco, acompañando a personas de distintos países.
Trabajo de manera individual y online, en procesos con estructura, principio y final. No acompaño de forma indefinida ni trabajo desde la contención sostenida: mi formación está puesta al servicio de una sola cosa, que la persona deje de repetir el patrón que la trajo hasta acá.
Confronto sin agredir y no valido el relato victimista. Nada de eso se hace para incomodar porque sí. Se hace porque un patrón que nadie nombra no se mueve.
Dejame tus datos y te llega el link de acceso. Es gratuita, es en vivo y hay lugares reales.
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¿No se abrió? Entrá desde acá.
Sí. No hay letra chica ni pago posterior obligatorio. Al final te voy a contar en qué consiste trabajar conmigo, y vos decidís si te interesa o no. Si no te interesa, te llevás igual el contenido completo de la clase.
Es en vivo y el trabajo real pasa ahí, en las preguntas y en lo que se mueve en el momento. Si no podés estar, anotate igual y te aviso qué se puede recuperar. Pero si tenés cómo estar en vivo, estate: no es lo mismo.
Especialmente. El título dice "sola o mal acompañada" justamente porque son las dos caras del mismo mecanismo. Estar adentro de una relación no significa que el patrón esté resuelto: muchas veces significa que está más activo que nunca.
No hace falta. No es una clase teórica ni necesitás vocabulario previo. Se entiende desde el primer minuto y se trabaja sobre tu historia, no sobre conceptos.
No. Podés estar con la cámara apagada y en silencio todo el tiempo. Si querés preguntar, hay un espacio al final, y podés hacerlo por escrito.